El Poder del Diseño para México

 

Un gran diseño es el resultado de la combinación de emoción y función. Así es como su valor, su verdadero poder, trasciende al crear conexiones emocionales con las personas.

 Diseñar desde un contexto local refleja la identidad del mismo, dándole una singularidad honesta. Para el diseño Mexicano es importante conocer los recursos y personas que lo comprenden, siendo estos la clave para que los materiales y procesos hablen de donde son producidos y aporten al desarrollo económico del país, así como las personas que lo usarán y van a interactuar con el cotidianamente. Vivimos en un mundo que esta totalmente conectado y en constante cambio, dándole un poder especial a los diseñadores de ver hacia el futuro sin olvidar el pasado.

El diseño tiene la capacidad de llevar esta identidad a los objetos cotidianos, contar historias del tiempo en el que vivimos y también mantener vivas las tradiciones y cultura. No necesariamente es ligar este concepto con el trabajo de artesanos, también se logra a través de emplear a talleres y fabricas especializadas de los distintos oficios que se realizan en nuestro país.

En países como Japón se tiene muy claro el poder del diseño para reforzar una identidad y cultura de país, desde el diseño contemporáneo hasta los objetos artesanales. México, al ser un país más joven todavía esta encontrando una forma de hacer este ejercicio de crear objetos con relevancia cultural que cambien el “Hecho en México” por el “Diseñado en México”.

 Hay otros países que tienen un estilo definido para su diseño basados en rasgos artesanales o culturales y traduciéndolos a objetos de uso diario.  Más allá del diseño, un objeto trasciende al crear un momento extraordinario en una rutina ordinaria. En México, se sigue buscando una definición del diseño mexicano, cuando en realidad todo lo que se genera en el país entra en esta categoría ya que es el producto de muchos factores recurrentes en nuestra industria, sociedad y cultura.